A través de pisos de autonomía, formación, acompañamiento social y apoyo laboral, el proyecto —financiado con fondos europeos— trabaja para que jóvenes migrantes y extutelados puedan construir un futuro digno e independiente.
Liébana explica que muchos de estos jóvenes llegan a España “sin red familiar, sin recursos y, en muchos casos, sin dominar el idioma”, una situación que dificulta enormemente su transición a la vida adulta. Frente a ello, el programa apuesta por una intervención integral: vivienda, formación, regularización documental, apoyo educativo y acceso al empleo.
“No solo cubrimos necesidades básicas; trabajamos todas las áreas de la vida de la persona”.
El coordinador insiste en que uno de los mayores obstáculos es la falta de documentación y oportunidades laborales, pese a las ganas de avanzar de los jóvenes.
“Tienen ganas, tienen formación, tienen preparación, pero no tienen acceso”.
La entrevista adquiere una dimensión especialmente humana con el testimonio de Youssef, joven marroquí que llegó a España sin hablar español y sin perspectivas claras de futuro. Hoy trabaja, vive de forma autónoma y mira hacia adelante con tranquilidad.
“Yo venía aquí sin nada”.
“He conseguido cosas que sin la ayuda de la Fundación Don Bosco no habría conseguido ni en veinte años”.
Gracias al acompañamiento recibido, Youssef pudo regularizar su situación, mejorar el idioma y acceder al mercado laboral.
“Ahora estoy trabajando y viviendo como un adulto”.
Durante la conversación, Liébana también reivindica la necesidad de combatir prejuicios y discursos de odio sobre la migración, defendiendo que estos jóvenes “vienen a sumar y aportar”. Además, reclama más políticas públicas orientadas no solo a cubrir necesidades básicas, sino también a sensibilizar a la sociedad sobre la realidad migratoria.
“Las personas no somos ilegales”.
El programa de emancipación juvenil de Fundación Don Bosco se presenta así como una herramienta clave de inclusión social y laboral, donde el acompañamiento cercano y la confianza en las capacidades de cada persona marcan la diferencia entre la incertidumbre y la oportunidad.