La historia de Gerardo Sikwe

Ser la familia de aquellas personas jóvenes que no la tienen o que por su lejanía se sienten solos. Así de sencilla es la labor de la Fundación Don Bosco. Como una verdadera familia, brindamos apoyo, orientación en las decisiones importantes, damos cariño y lo mejor que tenemos… El testimonio de Gerardo Sikwe es un recordatorio vivo de nuestro propósito.

Para él, su paso por la Fundación Don Bosco en Jerez ha sido un punto de inflexión en su vida, un giro que le ha permitido recuperar la esperanza y la alegría. Cada día, su sonrisa, gratitud y renovada esperanza nos llenan de alegría y dan sentido a nuestra labor. Somos testigos del impacto positivo que podemos generar en la vida de estos jóvenes, y eso nos impulsa a seguir adelante con nuestro compromiso de ser una verdadera familia para quienes más lo necesitan.

por | 16 Ago 2023, 12:00 pm

Gerardo Sikwe, joven participante del Proyecto «Acompañamiento a jóvenes en situación de sinhogarismo» de la Fundación Don Bosco en Jerez

Por Gerardo Sikwe

«Soy Gerardo Sikwe, un joven camerunés de 25 años, y quiero compartir mi historia de vida con ustedes. Comienzo con una frase que la Fundación Don Bosco me ha enseñado a llevar en mi mente cada día para enfrentar la vida con positividad y esperanza: ‘Si tu día a día está lleno de actitud positiva y buena gente que te acompañe, tu vida se llenará de luz y color…’

Nací en Douala (Camerún), un lugar marcado por la pobreza, en el seno de una familia muy humilde. La vida en mi país se volvió extremadamente difícil debido a la guerra, y en 2018, con miedo y dolor, tuve que huir para protegerme. Dejé atrás a mi madre y a mis cuatro hermanos, siendo yo el mayor de todos. Pasé por diferentes países como Nigeria, Argelia y Marruecos, enfrentando condiciones extremas para sobrevivir. Luego llegué a las Islas Canarias y finalmente a Jerez en febrero de 2022, donde resido actualmente con el apoyo de otra entidad.

Estoy agradecido con Dios por haber encontrado la Fundación Don Bosco este año. Un amigo me habló de un programa que apoyaba y acompañaba a jóvenes en situaciones difíciles, y decidí unirme a él. Ahora, soy parte del Programa Buzzetti, específicamente del Proyecto «Acompañamiento a jóvenes en situación de sinhogarismo». Gracias a este programa, ya no me siento solo en esta nueva tierra. La educadora que me acompaña es un pilar en mi vida: me guía, me aconseja, y juntos participamos en actividades y talleres enriquecedores. Pero lo más importante para mí es que me tratan con cariño y dedicación; siempre me animan y motivan para que continúe mis estudios.

Ahora siento que mi vida ha dado un giro positivo. He recuperado la ilusión por estudiar y formarme, y gracias a estas personas maravillosas, he comprendido que con actitud, interés y constancia, puedo alcanzar mis sueños. Me encantaría convertirme en cocinero, porque la cocina es mi pasión y se me da bien. Es por ello que le pido a Don Bosco que continúe apoyándome, acompañándome en este camino hacia mis metas. Aquí, en esta tierra lejana, me han brindado una familia que tanto necesitaba y que nunca olvidaré.

Hoy, miro hacia el futuro con esperanza y gratitud por todos los que me han tendido la mano en mi camino. Gracias a la Fundación Don Bosco y a todas las personas que han sido parte de mi vida, sé que no estoy solo, y estoy seguro de que juntos, lograremos que mi vida esté llena de luz y color.»