Uno de los momentos más emocionantes de la jornada lo protagonizó Khalid Allal, un joven de 23 años que ofreció su testimonio ante el Papa como reflejo de una historia de superación construida a través del esfuerzo personal y el acompañamiento socioeducativo.
Khalid lleva 6 años residiendo en Tenerife y forma parte de la familia de Don Bosco desde hace años.
Durante su proceso de inserción y autonomía ha contado con el apoyo de profesionales y educadores de la entidad, llegando incluso a residir durante una etapa en la comunidad religiosa salesiana mientras consolidaba su proyecto de vida y avanzaba hacia su independencia.
Su recorrido está marcado por la constancia y el compromiso.
A lo largo de estos años ha desempeñado distintas funciones en el colegio salesiano, colaborando en tareas de mantenimiento y como educador de patio, entre otras responsabilidades. Actualmente trabaja como monitor de comedor escolar y conserje en Salesianos La Cuesta y compagina esta labor con otro empleo en un establecimiento de restauración, demostrando una capacidad de esfuerzo y una implicación ejemplares.
«Mi padre me prohibió volver a intentarlo, pero un año después, aunque tenía miedo, decidí intentarlo otra vez sin su permiso, llegué aquí y empecé una nueva vida»
Ante el Santo Padre, Khalid comparte una experiencia que representa la realidad de muchas personas que, pese a las dificultades, logran construir un futuro gracias a la confianza, el acompañamiento y las oportunidades.
«La Fundación Don Bosco se ha convertido en una segunda familia para mí. Hoy me siento especialmente feliz trabajando en la casa salesiana».
Su voz simboliza el camino recorrido por cientos de jóvenes y adultos que participan en los programas de la Fundación Don Bosco.
Para la entidad, la presencia en este encuentro supone una oportunidad extraordinaria para visibilizar las historias de vida de quienes afrontan situaciones de exclusión social y para poner en valor la importancia de la acogida, la educación y el acompañamiento integral como herramientas de transformación social.
También contamos con la intervención de Thalia Saldarriaga, migrante colombiana, cuenta que llegó dejando a su familia para «tener una vida un poco mejor», paso por uno de los itinerarios formativos de la Fundación Don Bosco en Tenerife y destacaba:
«He aprendido el valor de la solidaridad, cuando el acompañamiento es de corazón todo avanza.
Por su parte, León XIV hizo una gran reflexión sobre el proceso migratorio y como las injusticias golpean a las personas migrantes, refiriéndose directamente a las personas que propagan los discursos de odio:
«Y desde esta plaza quiero dirigir una palabra clara a quienes se aprovechan de la desesperación; a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio. ¡Deténganse, conviértanse!».
La participación de más de doscientas personas vinculadas a la Fundación Don Bosco convierte esta jornada en una celebración de la esperanza y de las segundas oportunidades. Un momento histórico en el que personas migrantes, jóvenes y personas sin hogar ocupan un lugar protagonista y hacen visible que detrás de cada proceso hay talento, esfuerzo y sueños que merecen ser acompañados.
La intervención de Khalid ante el Papa resume el espíritu de esta jornada:
la certeza de que, cuando una persona encuentra apoyo, confianza y oportunidades, es capaz de transformar su propia historia y convertirse en inspiración para muchas otras.