Como ya es tradición, el cierre del año estuvo marcado por la actividad deportiva “Fin de año con Don Bosco”, celebrada en el Polideportivo de Los Olivos.
Una jornada en la que jóvenes, educadores y familias se encontraron en torno al deporte, la música y el movimiento, creando un espacio de convivencia donde la alegría, el compañerismo y la ilusión por lo que está por venir fueron los verdaderos protagonistas.
Desde la Fundación Don Bosco se apuesta por este tipo de actividades como parte esencial del proceso educativo. No se trata solo de celebrar, sino de reforzar vínculos, generar pertenencia y recordar que el camino hacia la autonomía y el crecimiento personal también se construye desde lo lúdico, lo compartido y lo comunitario.
La celebración continuó en la víspera de Reyes, cuando la Escuela de Segunda Oportunidad se transformó en un espacio de encuentro y expresión.
En un ambiente cercano y participativo, los chicos y chicas compartieron los logros alcanzados durante 2025 y, con rotuladores cargados de esperanza, escribieron sus propósitos para el nuevo año.
Un gesto sencillo, pero lleno de significado, que simboliza la capacidad de mirar al futuro con confianza y de sentirse protagonistas de su propia historia.
La jornada estuvo marcada por risas, juegos y momentos de complicidad —entre algún que otro “¡Bingo!”—, sin olvidar los pequeños rituales que hacen grande la experiencia compartida: premios, el tradicional roscón de Reyes y un chocolate caliente que puso el broche final a un día inolvidable.
Desde la Fundación Don Bosco, este inicio de año en Adeje reafirma el compromiso con una educación que pone a las personas jóvenes en el centro, reconoce sus esfuerzos y les ofrece espacios donde sentirse escuchadas, acompañadas y capaces de escribir su propio futuro.
Porque en la Escuela de Segunda Oportunidad de Adeje, cada comienzo es una oportunidad para seguir creciendo juntos y juntas, con alegría, con sentido y al más puro estilo Don Bosco.