La Fundación Don Bosco en Mérida celebra el Día del Pueblo Gitano desde la cultura y la convivencia

Hay días que dejan huella. No por su magnitud, sino por lo que despiertan. El pasado 8 de abril, la Plaza de San Lázaro en Mérida se convirtió en uno de esos lugares donde pasan cosas importantes: donde la cultura se comparte, la identidad se celebra y, sobre todo, donde la infancia ocupa el lugar que merece.

por | 9 Abr 2026, 10:57 am

Grupo de participantes en el acto conmemorativo del Día del Pueblo Gitano | Fundación Don Bosco

Con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano, la Fundación Don Bosco —a través del programa Centro Abierto y el proyecto “Busca tu Estrella”, gestionado por la Conferencia San Vicente de Paúl— impulsó una jornada que fue mucho más que un acto conmemorativo. Fue un espacio de encuentro, reconocimiento y expresión colectiva.

Y si hubo algo que marcó la diferencia, fue el protagonismo de los niños y niñas del barrio.

Ellos y ellas no solo participaron: lideraron. Con valentía y emoción, leyeron un manifiesto cargado de significado, poniendo voz a una historia que forma parte esencial de nuestra sociedad, pero que no siempre recibe el reconocimiento que merece. Fue un momento de esos que invitan a escuchar de verdad.

Después llegaron las palmas, el ritmo, el arte. Porque la cultura gitana no se explica solo con palabras, se siente.

Y así lo demostraron con actuaciones de baile que llenaron la plaza de energía, orgullo y belleza. Cada paso, cada compás, era también una forma de reivindicación: aquí estamos, esto somos.

Más allá del espectáculo, la jornada sirvió para reforzar valores que a veces se quedan en lo teórico: la diversidad, la igualdad y el respeto.

Pero aquí no eran conceptos abstractos, eran vivencias reales, compartidas entre vecinos, entidades y participantes.

El acompañamiento institucional también estuvo presente, con la asistencia del Ayuntamiento de Mérida, representado por la delegada de Servicios Sociales, Catalina Alarcón. Un respaldo que subraya la importancia de sumar esfuerzos cuando se trata de construir comunidad.

Igualmente clave es el apoyo de entidades como la Fundación “la Caixa”, cuyo compromiso con proyectos sociales permite que iniciativas como esta no solo se celebren, sino que tengan continuidad y profundidad en el tiempo.

Porque detrás de este día hay mucho más: hay procesos educativos, acompañamiento constante y espacios seguros donde los niños y niñas pueden crecer, expresarse y fortalecer su identidad.

Al final, lo que ocurrió en la Plaza de San Lázaro no fue solo una celebración. Fue una afirmación colectiva: la cultura gitana está viva, tiene presente y, sobre todo, tiene futuro.

Y ese futuro —como quedó claro— pasa por escuchar, cuidar y dar protagonismo a quienes vienen detrás.

A veces, basta con ceder el espacio para que todo cobre sentido.