La Fundación Don Bosco celebra los 25 Años de compromiso con la juventud de FEPA

Las «XVIII Jornadas FEPA», celebradas en conmemoración de los 25 años de la federación, nos han brindado dos días llenos de aprendizajes, reflexiones y valiosas conexiones.

por | 10 Nov 2024, 11:26 am

Foto de grupo de las y los participantes en las XVII Jornadas de FEPA | Fundación Don Bosco

Esta semana ha sido muy especial para todos aquellos comprometidos con el futuro de la juventud tutelada y extutelada en España. FEPA es la entidad de referencia y el interlocutor relevante en España en torno a la realidad y los desafíos de las jóvenes y los jóvenes sin apoyo familiar en proceso de emancipación.

Las XVIII Jornadas FEPA, celebradas en conmemoración de los 25 años de la federación, nos han brindado dos días llenos de aprendizajes, reflexiones y valiosas conexiones.

Estas jornadas se han convertido en un espacio donde organizaciones de toda la Unión Europea y entidades nacionales han podido compartir sus experiencias y enfoques para avanzar en la inclusión social de los jóvenes.

En estos encuentros, FEPA y sus entidades federadas han mostrado el compromiso y el esfuerzo constante por mejorar las oportunidades de esta juventud, garantizando sus derechos y trabajando por la igualdad de oportunidades.

Ha sido un evento de reencuentros y de celebración por todo el camino recorrido, pero también de mirar al futuro con la convicción de que podemos hacer aún más.

A lo largo de las jornadas, tres grandes ideas han guiado el diálogo y marcado el rumbo hacia el que queremos avanzar:

Desinstitucionalización: Es fundamental crear un modelo de cuidados y apoyos que priorice la dignidad y los derechos de la juventud, alejándonos de la institucionalización y promoviendo la inclusión en la comunidad.

Acompañamiento más allá de los 18 años: FEPA y sus entidades buscan que el derecho a un acompañamiento para la juventud extutelada sea reconocido por ley, asegurando que los jóvenes tengan el apoyo necesario para construir su futuro incluso después de alcanzar la mayoría de edad.

Participación activa de la juventud: La voz de la juventud es esencial en la creación e implementación de políticas públicas. Incluir sus perspectivas y experiencias permite diseñar programas más efectivos y adaptados a sus verdaderas necesidades.

Ester Muñoz, vicepresidenta de FEPA, durante su intervención en las jornadas | Fundación Don Bosco

Durante las jornadas se repitió el lema #AcompañandoFuturos que dibuja ese camino juntos, en el que seguir avanzando, en este camino hacia una sociedad más inclusiva, donde cada joven encuentre su lugar y pueda aportar todo su potencial.

Estos 25 años no solo son una cifra, sino un testimonio del esfuerzo colectivo por transformar vidas.

Celebramos haber llegado hasta aquí con la convicción de que trabajar en red y conectados es nuestra mayor fortaleza.

Como dijo Ester Muñoz, vicepresidenta de FEPA y directora de diseño y desarrollo de Proyectos en la Fundación Don Bosco: “Que el clima generado durante estos 25 años nos sirva de impulso para el futuro. Sigamos soñando en un futuro mejor.”

Acreditación de FEPA con su nueva identidad corporativa | Fundación Don Bosco

La jornada también incluyó palabras inspiradoras de líderes en el ámbito social, como Yolanda Osorio, quien recordó la importancia de los recursos locales y el compromiso político para que cada persona pueda ser atendida en su comunidad. Y Ernest Morales, de Escola IGOP, quien destacó la necesidad de: «ver a cada persona no solo como alguien con necesidades, sino como alguien con mucho que aportar a la comunidad».

Las XVIII Jornadas FEPA nos dejan una profunda inspiración para continuar trabajando por la inclusión social y el bienestar de la juventud tutelada y extutelada.

En FEPA, se defiende, cada día. firmemente que cada joven merece una oportunidad justa y un apoyo adecuado para construir un futuro lleno de posibilidades.

Celebramos estos 25 años de compromiso y renovamos nuestra promesa de acompañar, guiar y brindar esperanza a las jóvenes y los jóvenes que, como soñaba Don Bosco, merecen sentirse amados y valorados en una comunidad que los apoye y les dé oportunidades.